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sábado, 9 de junio de 2018

Nuestros Dioses: Vestio, Señor de los Bosques.




VsMo, Señor de los Bosques de Iberia, Magna deidad que reina sobre toda vida salvaje que nuestros maravillosos y sagrados bosques ibéricos guardan. 



Nos encontramos esta vez ante una deidad cuyo arquetipo se repite en toda Europa y el Mediterráneo, el Dios Astado vinculado a los bosques y a los animales salvajes. Sin embargo, y a excepción del caso del dios llamado Cernunnos por los romanos, muy pocas analogías existen con otros dioses astados, ya que en cada cultura en la que nos encontramos con este arquetipo las atribuciones observadas para estas deidades suelen diferir, manteniéndose únicamente un carácter de dios de la regeneración.

No son pocos los autores que defienden que Pan, Fauno, Unnefert, Cernunnos y VsMo son deidades básicamente iguales. Cierto es que comparten algunas de sus características en tanto que dioses masculinos, vinculados a la regeneración de la vida y, en su mayor parte, astados. Pero no son muchas más las semejanzas. Pan, el Alegre Dios al que también veneramos en nuestra religión, siguiendo los pasos de nuestros antepasados, es un dios eminentemente silvestre, Señor de Bosques y de las criaturas que en ellos viven, Dios que personifica la unión de lo humano y lo salvaje, la libertad y el ardor sexual. Nuestra imagen de este Dios difiere en muchos aspectos de la imagen tradicional helénica, acercándose más a la de VsMo en su característica principal de deidad de la regeneración de lo natural, protector de los bosques y de los animales silvestres.



No compartimos la tendencia generalizada a vincular a VsMo, junto con Pan, al dios romano Fauno, ya que este dios latino fue la deificación de un rey (posteriormente representado de forma similar a Pan ), de un personaje histórico de carácter arcaico y agrario, no vinculado a la vida salvaje si no a la agricultura. Mucho menos podemos compartir la idea de que , o Pan sean comparados con Unnefert (Osiris), aunque este dios egipcio sea el de la regeneración y la fertilidad, puesto que estos conceptos originariamente son en referencia exclusiva al río Nilo.



Sin entrar en demasiadas disquisiciones, aceptaremos que se compare a nuestro Dios de los Bosques de Iberia y Señor de los animales que en ellos moran, con el céltico europeo Cernunnos, con el que parece compartir más características. Muchas son las representaciones artísticas del dios astado Cernunnos, popularizado por corrientes neopaganas europeas, se le representa como un hombre joven que luce una cornamenta de ciervo, en ocasiones de gamo o corzo. Nuestro Dios Astado VsMo no luce tales cornamentas, si no las poderosas astas de un toro. Tal y como se aprecia en el relieve de Lorizán (Pontevedra), nuestra Magna Deidad está representada con una morfología tauriforme, presentando astas y cabeza de toro (o Uro), a la par que los brazos extendidos y terminados en unas grandes manos. Estas características morfológicas representadas sobre la noble piedra gallega nos permiten reconocer los rasgos de este Dios.



El Toro, como animal sagrado y/o representación divina tiene un significado espiritual que nos habla de la fuerza fecundadora, de la virilidad, de la abundancia y la prosperidad. También es símbolo de violencia, del valor y el arrojo en el combate, aunque estas características suelen ser simbolizadas en corazas o cascos de guerrero, es decir, en un contexto militar muy definido. Como deidad que representa la fuerza fecundadora, la abundancia o la prosperidad, está vinculada a la naturaleza, representada en los salvajes bosques y sus criaturas, que medran gracias a las bendiciones de VsMo. En las aras dedicadas a este dios se representan también unas esvásticas, antiguos símbolos solares que nos dicen que nuestros antepasados veían en VsMo una deidad vinculada al astro y a sus cualidades de regeneración, de fuerza y luminosidad. Este concepto se ve reforzado por un detalle en la posición general de la figura representada en el relieve pontevedrés, pues aparece con los brazos abiertos y unas manos grandes, al igual que Lug Lamfaga (Lug el de las grandes manos, en irlandés). Siendo Lug una deidad solar bien documentada dentro y fuera de nuestra Península, la semejanza es fácil de descubrir.



A ti, VsMo, Señor de los Bosques, Protector de los animales salvajes, que nos procuras la fecundidad de la naturaleza y con ella la prosperidad y la abundancia, tanto en nuestros campos como en nuestros corazones.


Al Alto y Majestuoso Tauriforme, que acoges en tu pecho el noble espíritu de nuestro pueblo indómito.
Tú, Gran Señor del Bosque, que con el movimiento de tus fuertes manos nos procuras la suave brisa que trae la luz y el aire fresco que antecede a la noche.
A ti, Gran Astado Ibérico, que personificas la regeneración necesaria de lo que es, el calor fecundo del astro que inunda nuestros cielos y el cíclico devenir de la vida.
A ti, Señor de Iberia, te veneramos en nuestros altares y en nuestras calles, esperando ser dignos de tus honores.



KIRISE TA SEN VESTIODAN



lunes, 10 de abril de 2017

Nuestros Dioses: Aerno, Dios de los Zoelas.




      Bragança fue el lugar donde confluyeron Astures y Vettones. El conjunto de los pueblos allí asentados se autodenominó Zoelas,principalmente astures como atestigua una lápida encontrada en Castro de Avelas. Ornia era el nombre primitivo del río que recorría la región de los Orniacos, tribu astur que se extendía desde estas tierras hasta el Barco de Valdeorras, teniendo por vecinos a los Cabruagénigos de Cabrera y a los Amacos de Astorga. Ornia se llamaba también a la fuente donde dicho río nace, y hubo dos ciudades de este nombre: Ornia y Orniola. Se ignora la localización de la primera, pero Orniola, diminutivo de Ornia, debió estar sobre el de Santiago Millas de Arriba, en el que aún se ven restos de muralla. Existen documentos donde se afirma que Orniola estaba más acá de Destriana, en dirección hacia Astorga. Del compuesto “Valdornia”, que quiere decir “Valle del Ornia”, derivó el actual Valduerna (Valle del Duerna). El paso de Ornia a Duerna se debe a la consagración del río al dios Aerno, en latín “deus Aerno”, de donde derivó Duerna.


     Los Zoelas tuvieron su capital en Curunda, muy cerca de la Fidionda, lugar donde en el año 27 d.e.v. se rubricó sobre bronce la Ospitio entre dos de las tribus zoelas, Desoncos y Tridiavos. Oficializaron este acuerdo Arauso, Turayo, Docio, Bodecio y Elaeso (este último hijo del Magistrado zoela alistano Pentilo).

      Los Zoelas designaron a su principal río con el nombre de su Dios, Aerno. Como dios-rio ibero, su función no se establece exclusivamente sobre las peculiaridades de este, si no que se expande a todo el entorno (protección de los poblados ribereños, agricultura, ganadería, funciones salutíferas y de fertilidad). Es decir, el Dios Aerno es uno de los dioses protectores de la comunidad en su conjunto, divina figura que aúna en su devoción a grupos diferenciados que forman parte de una región geográfica y/o cultural.

     Al igual que en el caso de otros Dioses-rio, al cruzar por encima de sus aguas o asomarnos a sus riberas, debemos nombrarlos y pedir solemnemente su protección. Toda actividad humana desarrollada bajo sus dominios tendrá su protección, especialmente aquella de carácter religioso. Predominarán en los rituales a este Dios las ofrendas agrícolas y los ritos de paso, puesto que las cristalinas aguas de los ríos de Iberia son punto de unión entre nuestro mundo y el de los Dioses ctónicos.

     Gran Dios Aerno, Padre y Protector de los Zoelas, que con tus aguas procuras pastos, buenas cosechas y bonanza a nuestras gentes, como Dignos hijos de Iberia te mostramos nuestra Devoción.