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martes, 20 de junio de 2017

Solsticio de Verano




     El Solsticio de verano es el día en que el Sol alcanza su punto más alto en su movimiento aparente a través de nuestros cielos, la noche más corta y el día más largo, momento mágico que ya nuestros ancestros celebraban. Es el momento en que Dioses, Naturaleza y humanidad nos disponemos a celebrar juntos un hito anual rodeado de magia.

     Es la puerta de entrada al verano, cénit de la fuerza fecundadora de nuestros Dioses-Sol. La celebración de este momento estelar es tan antigua como nuestras propias creencias, no en vano estas están basadas en lo Divino de cada particularidad del Universo y de la Naturaleza. El Solsticio da inicio a una época en la que debemos dar gracias por las cosechas que ya hemos empezado a recoger en nuestros campos (los agrícolas y los espirituales), y por las que ya se preparan para ser recogidas. Nos espera algo más de un mes de celebrar y festejar en torno a nuestras hogueras, de llevar a cabo rituales diversos en honor a la fecundidad de la Gran Madre, a la fuerza fecundadora del Joven Toro, al brillo del Carro Solar tirado por los Sagrados Equinos. La marca del Sol debe estar presente en nuestros altares hasta la llegada del próximo Equinoccio.

     La noche del Solsticio de verano es la noche de la purificación por antonomasia, el mejor momento para renovar nuestras energías al tiempo que mostramos nuestra devoción por BAL, Nuestro Más Alto Dios, Joven Toro, Fuerza Fecundadora que baña de oro las mieses de DA Mater, Eterna Señora Dadora de Vida. El calor del Fuego Astral remueve y renueva nuestras energías, así como la de animales y plantas. Ritos de fuego y luz, sacrificios de toros (“sacrum facere”, es volver algo sagrado, consagrar al animal a un Dios determinado. No significa necesariamente un sacrificio sangriento), rituales purificadores donde fuego y agua se entremezclan como principales Elementos de la vida son tradiciones que aún perviven en nuestra cultura, tan arraigados que han sobrevivido más de dos mil años a religiones extranjeras invasoras.

     En este momento astrológico y mágico los dones de los Dioses de Iberia que rigen el Sagrado Astro se encuentran en su máxima energía, su afección sobre todo ser vivo está en su cénit. Es uno de los mejores momentos del año para cosechar y recoger las plantas medicinales y mágicas que vayamos a necesitar durante los próximos meses. La energía sanadora y/o mágica de las plantas se encuentra acrecentada por la fuerza del Dios-Sol. Principalmente podemos cosechar:


·         Albahaca
·         Verbena
·         Romero
·         Espliego
·         Salvia
·         Tomillo
·         Jazmines
·         Geranio
·         Clavel
·         Hortensias
·         Margaritas
·         Rosas
·         Manzanilla
·         Orquídeas
·         Manzanilla
·         Menta



     El ritual de celebración del solsticio de verano es de gran importancia en las tradiciones íberas. No solo honraremos a nuestros Dioses, si no que nos purificaremos ante Ellos para conseguir una vida más plena, más acorde a nuestras creencias. Es un momento de expansión espiritual donde redirigiremos nuestras energías y nos llenaremos del calor del Sol, de su fuerza y vitalidad. Así mismo, mostraremos nuestro respeto hacia genios y espíritus de la Naturaleza, pues en esta noche se encontrarán muy activos y receptivos a nuestras plegarias.

Para esta noche mágica, os queremos hacer algunas recomendaciones:

Ø  La noche anterior consagra a la Diosa Noctiluca el agua que vayas a usar en el ritual. Procura que sea la cantidad suficiente para las libaciones y la purificación de herramientas litúrgicas y de ti mismo/a.
Ø  Por el día, recoge las plantas y flores que vayas a necesitar para tus rituales y pócimas en los próximos meses. También las que quieras usar en el ritual.
Ø  Prepara tu altar con simbología solar (por ejemplo, el Lauburu, aunque cualquier otro símbolo sirve igual).
Ø  No olvides preparar lo necesario para encender un fuego en tu altar y que no represente un peligro.
Ø  Para las ofrendas, prepara frutas y verduras de temporada.
Ø  Los que sois Creyentes ya sabéis que es muy importante añadir a vuestros rituales domésticos elementos litúrgicos recuperados de las tradiciones culturales de vuestras zonas de residencia.

Esperamos que este post os sirva de guía para esta noche tan especial. Para cualquier consulta podéis poneos en contacto con nosotros a través de los medios de siempre (e-mail y Facebook).

¡Honor y Gloria a nuestros Dioses!
¡Que la Fuerza de Bl inunde vuestros corazones!

miércoles, 5 de abril de 2017

VIVIR AL RITMO DE LA NATURALEZA.




     Vivir al ritmo de las estaciones, de la naturaleza, de esos eternos ciclos que conforman el ius, parece ser una de las máximas que toda creencia o tradición de base pagana observa como uno de sus principales pilares. Obviamente, siendo paganos, para cualquiera de nosotros es de suma importancia esta observancia de tan primordial principio.
     En las diferentes tradiciones o creencias, se establece un calendario de festividades basado en los ciclos solilunares, como mínimo, y nosotros, los paganos, de una manera u otra respetamos y celebramos esas fiestas. Sin embargo, debemos preguntarnos si esto es realmente vivir al ritmo de la naturaleza, ser parte del ciclo.

      Para poder contestarnos a nosotros mismos, es indispensable formularnos algunas preguntas, crear en nuestro interior ciertas dudas razonables a las que daremos contestación solamente mirando hacia nuestro interior. Lo que aquí se plantea no es si no un ejercicio de reflexión que nos llevará a conocernos mejor, a pergeñar unos cambios en nuestra espiritualidad, si procede, que nos ayudarán en nuestro camino. Nada importa la posible presión social o psicológica que el grupo pueda ejercer sobre nosotros, ya que esta reflexión es meramente subjetiva e individual. Cualquier cambio en el grupo (comunidad, coven, círculo, etc) solo es ética y espiritualmente correcto y sano si nace de la unión de las espiritualidades individuales que lo conforman. Para avanzar como grupo es indispensable que cada uno de nosotros evolucione constantemente para poder aportar a nuestra comunidad nuevas sensaciones, prácticas o vivencias.

      Así pues, es importante que sembremos en nosotros de manera periódica algunas dudas razonables sobre nuestro camino, que reflexionemos sobre ellas y afirmemos o evolucionemos nuestra espiritualidad. Para ello, tal vez sea bueno comenzar por la observancia de una de esas máximas que todos damos por sentado, vivir al ritmo de la Diosa Madre.

      Como ya hemos planteado, en estos calendarios de celebraciones se incluyen los momentos más destacados del ius, y nosotros celebramos nuestros rituales en el día específico y al poder o divinidad que consideramos correcto. La duda que debemos plantearnos es, ¿es esto seguir el ritmo de las estaciones? ¿Estoy siguiendo los ciclos naturales, o solo los estoy celebrando? La diferencia entre celebrar y vivirlos es abismal, como veremos ahora.

      La práctica ritual dentro de este calendario significa realmente un avance significativo en comparación con aquellas personas que no celebran equinoccios, solsticios o lunaciones. Si pensamos en ello nos daremos cuenta de que vivimos de una manera más
cercana a nuestros Dioses respetando esos ciclos y celebrando ante ellos los mismos. Pero solo estamos celebrándolos, en realidad podemos no estar viviendo a su ritmo. Todos sabemos que estas ritualidades conllevan unos elementos que están muy unidos a la época en la que se celebran (inciensos, frutos, etc.), pero no por usarlos estamos viviendo conforme al momento del ius. Cabe preguntarse por la afección real en nuestras vidas de esas celebraciones. Si estoy celebrando el inicio de las cosechas, ¿qué agradezco? ¿tengo cosecha? Es más, ¿me afectan las temporadas de las cosechas?

      Pueden parecer preguntas algo banales y carentes de sentido, por cuanto todos tenemos claro que sí, que celebramos las cosechas que la Gran Madre nos brinda, pero... Si es inverno y en mi casa estamos comiendo fruta de verano, si es verano y tengo verduras de invierno en la nevera, ¿por qué celebro la cosecha de verano?¿qué significa esto? Pues ni más ni menos que no seguimos el ritmo marcado por los Dioses. La sociedad moderna es una sociedad basada en el consumo, no en la espiritualidad, lo que nos ha llevado a tener, por ejemplo, alimentos disponibles fuera de su temporada o luz en nuestros hogares aun siendo de noche. Se nos ha empujado hacia un estilo de vida que en nada sigue los patrones establecidos por nuestras deidades.

      Obviamente, todo avance y progreso tecnológico y social redunda en nuestro beneficio, pero deberíamos plantearnos cual de esos avances están en consonancia con nuestras creencias y cuáles no. Conocer para decidir. Como ya hemos dicho, celebrar momentos puntuales de cambio en el ius es un avance en nuestra espiritualidad, otro punto a tener en cuenta sería el adecuar nuestras costumbres cotidianas al ritmo de la naturaleza. En este caso podríamos estar hablando de algo tan sencillo como basar nuestra dieta en alimentos de temporada. Con esto conseguiríamos un pequeño paso más hacia una vida al ritmo de la Gran Madre.

      Como este artículo solamente pretende generar dudas razonables y razonadas, no iremos mucho más allá de la simple premisa que hemos planteado. Para quien quiera ahondar más en esta cuestión específica, lo animamos a pensar en lo que significa tener alimentos fuera de su temporada natural, cómo se consigue, a qué precio para nuestra salud y la del planeta.

      Existe otra cuestión que nace de esta primera. Las personas que lleguen a la conclusión de que quieren vivir en una mayor consonancia con sus creencias paganas, a estas alturas ya se estarán planteando que debe haber una segunda fase, algo que les haga vivir aún más profundamente dentro de los ciclos naturales. Efectivamente, para nosotros tiene mucha importancia este aspecto de nuestra vida espiritual y debemos preocuparnos por esa consonancia con la Gran Madre en nuestras vidas cotidianas. Creemos que vivir al ritmo de la naturaleza significa que debemos necesitarlo de una manera clara e inequívoca. De esto saben mucho los agricultores y ganaderos, su forma de vida los condiciona a seguir esos ciclos inevitablemente. De ellos podemos adquirir costumbres que nos ayuden a conseguir nuestro objetivo.

      No se trata de que dejemos nuestra vida actual por trasladarnos a vivir al campo (lo que tampoco sería un desastre), si no más bien de que construyamos en nuestra cotidianidad moderna las necesidades primordiales necesarias para que nos veamos obligados
a seguir los ritmos de la naturaleza. Por ejemplo, un simple huerto, pequeño, humilde, nos obliga a seguir esos ciclos, a estar pendientes de las fases de Noctiluca, a prever si Candamio nos arruinará la cosecha, a saber cuándo y cómo sembrar, abonar o cosechar. Este simple cambio en nuestra rutina significa un enorme salto en nuestra espiritualidad. No solo nos acercamos más a una vida al ritmo de la Gran Madre, si no que lo hacemos de manera consciente y voluntaria, adquiriendo a la vez una necesidad y un compromiso que nos permiten evolucionar hacia más altos estadios espirituales y de conexión con nuestras deidades.

     Todo viaje empieza con un solo paso, comienza a andar para llegar. El destino de tu senda solo tú lo decides, nosotros te esperamos en el camino.



Aidan AnaBaitir
aiTn anaBiEr


jueves, 15 de septiembre de 2016

Ritual



RITUAL DOMÉSTICO PARA EL EQUINOCCIO DE OTOÑO 2016.

El próximo día 22 en Culto Íbero celebramos el cambio de ciclo en la Sagrada Rueda de la Vida (ius). Dejamos el verano y entramos en el otoño. Es el fin de las cosechas, de la abundancia en los campos y del vívido calor. BEL, nuestro Más Alto Dios, Padre de los Dioses que reina sobre ellos, comienza a perder su fuerza estival y su potencia, se prepara para sucumbir ante el frio invierno y retornar al vientre de la Gran Madre, GA, Esencia de Toda Simiente, Generadora de Vida, Madre de Todos. En este día festejamos la abundancia que nos ha proporcionado la Diosa a lo largo de estos meses, es una fiesta dedicada a agradecer esta abundancia estival, la última cosecha y los frutos de Bokon.

Desde Culto Íbero hemos pensado en preparar una pequeña guía que ayude a los Creyentes y a aquellos que por primera vez se acercan hasta nosotros a celebrar esta festividad, ya sea como Creyentes solitarios o como Iniciados en compañía de otros. No te preocupes si no conoces el significado o el porqué de lo que leas, lo que es realmente importante es que lo hagas de corazón, esto es un acto entre tú y los Dioses. Al leer el texto verás frases enmarcadas y palabras en color rojo. Las frases enmarcadas son las oraciones, las palabras o frases en color rojo son para ser pronunciadas por el resto de asistentes a tu ritual, en caso de que lo celebres junto a más personas.

Esperamos que os sirva de ayuda.

 Preparación del ritual.

• Sal a pasear y recoge hojas recién caídas de los árboles, frutas de temporada y cereales. Si no encuentras, puedes comprarlos.
 • El día 16 habrá Luna Llena, ante ella haz una ofrenda a Noctiluca, La que brilla en la Noche, Luz Nocturna, Diosa de la Luna. Ofrécele una parte de lo que has traído, el resto debes dejarlo toda la noche bajo la luz de la luna para su sacralización y recogerlo por la mañana temprano.
 • Limpia bien los elementos de tu altar, y si no lo tienes, prepara uno para la ocasión.
 • Justo antes del ritual, recuerda que debes estar en estado de pureza, puedes aprovechar para darte un baño relajante. Si no tienes tiempo, ya sabes que basta con lavarse manos y cara.
 Ritual.

• Invocación:

salutatio
Adoptamos la postura de la Salutatio Ibérica (con el brazo derecho levantado desde el codo y
la palma de la mano hacia delante). Procedemos a invocar a GA, Madre de Todos:

 “ ¡Oh, GA! Madre de Todos,, Eterna Luz Sagrada, que de tu vientre nacen los Dioses y todo ser vivo.
GA, La de Amplio Pecho, Señora del Mar y de los Animales Domésticos, Madre Tierra que en tu Sagrado Equilibrio nos mantienes.
Mil veces nombrada por los hombres, Dadora de vida y Regente del Cielo Estrellado, escucha la oración de (tu nombre) que con la cabeza baja se presenta ante tí, que así sea.”

Procedemos a encender el fuego, velas o incienso. Adoptamos la posición de Orantes (con los brazos algo extendidos hacia delante y las manos vueltas hacia arriba).

• Oración:

 “¡Oh, ¡GA”, Diosa de la Vida, Madre Tierra, ¡las 80.000 (ochenta mil) Maravillas son tuyas!
¡Eterna Dadora de Vida!, para quienes en ti nos sostenemos cada instante es un presente que rebosa de infinitas bendiciones
orante
¡Vasta Hacedora del Universo! Tú formaste mis entrañas y en cada fibra de mi ser descubro tu más amorosa herencia, tu más sagrado legado
Diosa GA, Madre Tierra, en tu presencia no hay oscuridad que me cubra, ni sombras que me cieguen
Gran Madre, Esencia de Toda Simiente, ante tí anhelo ser la gota que se diluye en el Océano, la roca que la caricia del mar en incontable arena desmenuza, la huella que de la arena se esfuma bajo el sudario de espuma de la mar
Tu amor incondicional transforma en dulce miel la hiel de la vida, convierte en fértil huerta la tierra más baldía. Sosiegas nuestros temores, a nuestras mentes libras de agonía
Bajo tu protección, ¡Oh!, La Más Alta Diosa, A ningún problema temo. Tú eres la alta cumbre que de todo peligro me guarda
Madre inmortal, Diosa Eterna que a todos nos integra. Incapaz de forjar infiernos que quebranten a sus Hijos, bendícenos con tu bálsamo de paz, arrúllanos en la perpetua quietud de tu vientre universal y concíbenos en la impecable luz de tu vida eterna.
En las cosechas te damos gracias por tu amor infinito, que nos procura alimento y dicha para el oscuro invierno. En la hora en que el Esposo comienza a retornar a la oscuridad, cuando tu hija Ataecina desaparece en el inframundo y la tristeza se apodera de tu celeste figura, aquí permanecemos, ¡oh! Magna Madre, junto a ti en señal de devoción eterna.
Que así sea.

• Ofrenda:

Cogemos el bol con las ofrendas y sujetándolo con ambas manos lo presentamos ante el altar, profiriendo unas palabras de ofrecimiento.

“¡Oh, GA!, Madre de Todo cuanto Existe, Dadora de Vida, Espléndida Luz Celestial, ¡Acepta esta ofrenda de tus hijos pues esta es tu simiente, pues esta es nuestra comida, que así sea!”

Procedemos a comer de algunas de las frutas y el resto lo devolvemos al altar. Cogemos y ofrendamos las hojas y el cereal.

“Diosa GA, Madre de los venturosos y de los mortales hombres, Creadora absoluta, omnipotente, devastadora, Reverdeciente, fructífera, Acepta estos presentes en señal de nuestra gratitud, en señal de entendimiento de lo que es sagrado. Pues estas son las hojas que brotaron de tu vientre y a tu Sagrado vientre retornan. Este es el grano que de tus hierbas nació y por el que tus hierbas nacerán otro año, si tú les das tu amor y tu gracia ¡Oh Gran Señora! que oportunamente haces brotar hermosos frutos maduros, te agradecemos y honramos, te veneramos.”

A continuación, procedemos a recitar una oración en íbero:

“ ULE´S GE´M S´DARI EGI MU BA EGO ULE´S GE´M BAS GI IUMS IE RIN UIE “

 Finalizamos el ritual retirándonos dos pasos hacia atrás antes de irnos. Recuerda que las ofrendas deben dejarse en el altar hasta el día siguiente. Las hojas secas las puedes quemar durante otro ritual. Los cereales puedes guardarlos si piensas usarlos para plantar y si no, los puedes enterrar junto con la fruta.

Esperamos que este pequeño ejemplo pueda servir de guía para aquellas personas que practican nuestra religión en solitario. La labor de Culto Ibero, como organización, no es otra más que la de ayudar a los Creyentes en su práctica devocional, proporcionándoles cuanto esté en nuestra mano ofrecer, para mayor Gloria de los Dioses.

Que los Dioses guarden vuestros pasos a través de la Antigua Senda Ibera.
Que así sea.

ule