miércoles, 5 de abril de 2017

VIVIR AL RITMO DE LA NATURALEZA.




     Vivir al ritmo de las estaciones, de la naturaleza, de esos eternos ciclos que conforman el ius, parece ser una de las máximas que toda creencia o tradición de base pagana observa como uno de sus principales pilares. Obviamente, siendo paganos, para cualquiera de nosotros es de suma importancia esta observancia de tan primordial principio.
     En las diferentes tradiciones o creencias, se establece un calendario de festividades basado en los ciclos solilunares, como mínimo, y nosotros, los paganos, de una manera u otra respetamos y celebramos esas fiestas. Sin embargo, debemos preguntarnos si esto es realmente vivir al ritmo de la naturaleza, ser parte del ciclo.

      Para poder contestarnos a nosotros mismos, es indispensable formularnos algunas preguntas, crear en nuestro interior ciertas dudas razonables a las que daremos contestación solamente mirando hacia nuestro interior. Lo que aquí se plantea no es si no un ejercicio de reflexión que nos llevará a conocernos mejor, a pergeñar unos cambios en nuestra espiritualidad, si procede, que nos ayudarán en nuestro camino. Nada importa la posible presión social o psicológica que el grupo pueda ejercer sobre nosotros, ya que esta reflexión es meramente subjetiva e individual. Cualquier cambio en el grupo (comunidad, coven, círculo, etc) solo es ética y espiritualmente correcto y sano si nace de la unión de las espiritualidades individuales que lo conforman. Para avanzar como grupo es indispensable que cada uno de nosotros evolucione constantemente para poder aportar a nuestra comunidad nuevas sensaciones, prácticas o vivencias.

      Así pues, es importante que sembremos en nosotros de manera periódica algunas dudas razonables sobre nuestro camino, que reflexionemos sobre ellas y afirmemos o evolucionemos nuestra espiritualidad. Para ello, tal vez sea bueno comenzar por la observancia de una de esas máximas que todos damos por sentado, vivir al ritmo de la Diosa Madre.

      Como ya hemos planteado, en estos calendarios de celebraciones se incluyen los momentos más destacados del ius, y nosotros celebramos nuestros rituales en el día específico y al poder o divinidad que consideramos correcto. La duda que debemos plantearnos es, ¿es esto seguir el ritmo de las estaciones? ¿Estoy siguiendo los ciclos naturales, o solo los estoy celebrando? La diferencia entre celebrar y vivirlos es abismal, como veremos ahora.

      La práctica ritual dentro de este calendario significa realmente un avance significativo en comparación con aquellas personas que no celebran equinoccios, solsticios o lunaciones. Si pensamos en ello nos daremos cuenta de que vivimos de una manera más
cercana a nuestros Dioses respetando esos ciclos y celebrando ante ellos los mismos. Pero solo estamos celebrándolos, en realidad podemos no estar viviendo a su ritmo. Todos sabemos que estas ritualidades conllevan unos elementos que están muy unidos a la época en la que se celebran (inciensos, frutos, etc.), pero no por usarlos estamos viviendo conforme al momento del ius. Cabe preguntarse por la afección real en nuestras vidas de esas celebraciones. Si estoy celebrando el inicio de las cosechas, ¿qué agradezco? ¿tengo cosecha? Es más, ¿me afectan las temporadas de las cosechas?

      Pueden parecer preguntas algo banales y carentes de sentido, por cuanto todos tenemos claro que sí, que celebramos las cosechas que la Gran Madre nos brinda, pero... Si es inverno y en mi casa estamos comiendo fruta de verano, si es verano y tengo verduras de invierno en la nevera, ¿por qué celebro la cosecha de verano?¿qué significa esto? Pues ni más ni menos que no seguimos el ritmo marcado por los Dioses. La sociedad moderna es una sociedad basada en el consumo, no en la espiritualidad, lo que nos ha llevado a tener, por ejemplo, alimentos disponibles fuera de su temporada o luz en nuestros hogares aun siendo de noche. Se nos ha empujado hacia un estilo de vida que en nada sigue los patrones establecidos por nuestras deidades.

      Obviamente, todo avance y progreso tecnológico y social redunda en nuestro beneficio, pero deberíamos plantearnos cual de esos avances están en consonancia con nuestras creencias y cuáles no. Conocer para decidir. Como ya hemos dicho, celebrar momentos puntuales de cambio en el ius es un avance en nuestra espiritualidad, otro punto a tener en cuenta sería el adecuar nuestras costumbres cotidianas al ritmo de la naturaleza. En este caso podríamos estar hablando de algo tan sencillo como basar nuestra dieta en alimentos de temporada. Con esto conseguiríamos un pequeño paso más hacia una vida al ritmo de la Gran Madre.

      Como este artículo solamente pretende generar dudas razonables y razonadas, no iremos mucho más allá de la simple premisa que hemos planteado. Para quien quiera ahondar más en esta cuestión específica, lo animamos a pensar en lo que significa tener alimentos fuera de su temporada natural, cómo se consigue, a qué precio para nuestra salud y la del planeta.

      Existe otra cuestión que nace de esta primera. Las personas que lleguen a la conclusión de que quieren vivir en una mayor consonancia con sus creencias paganas, a estas alturas ya se estarán planteando que debe haber una segunda fase, algo que les haga vivir aún más profundamente dentro de los ciclos naturales. Efectivamente, para nosotros tiene mucha importancia este aspecto de nuestra vida espiritual y debemos preocuparnos por esa consonancia con la Gran Madre en nuestras vidas cotidianas. Creemos que vivir al ritmo de la naturaleza significa que debemos necesitarlo de una manera clara e inequívoca. De esto saben mucho los agricultores y ganaderos, su forma de vida los condiciona a seguir esos ciclos inevitablemente. De ellos podemos adquirir costumbres que nos ayuden a conseguir nuestro objetivo.

      No se trata de que dejemos nuestra vida actual por trasladarnos a vivir al campo (lo que tampoco sería un desastre), si no más bien de que construyamos en nuestra cotidianidad moderna las necesidades primordiales necesarias para que nos veamos obligados
a seguir los ritmos de la naturaleza. Por ejemplo, un simple huerto, pequeño, humilde, nos obliga a seguir esos ciclos, a estar pendientes de las fases de Noctiluca, a prever si Candamio nos arruinará la cosecha, a saber cuándo y cómo sembrar, abonar o cosechar. Este simple cambio en nuestra rutina significa un enorme salto en nuestra espiritualidad. No solo nos acercamos más a una vida al ritmo de la Gran Madre, si no que lo hacemos de manera consciente y voluntaria, adquiriendo a la vez una necesidad y un compromiso que nos permiten evolucionar hacia más altos estadios espirituales y de conexión con nuestras deidades.

     Todo viaje empieza con un solo paso, comienza a andar para llegar. El destino de tu senda solo tú lo decides, nosotros te esperamos en el camino.



Aidan AnaBaitir
aiTn anaBiEr


miércoles, 15 de marzo de 2017

La Sagrada Teogámia

Tras el siempre duro invierno, la anhelada primavera.

Dos lunas han pasado ya desde que celebramos el inicio de nuestro calendario litúrgico íbero. La Gran Madre empieza a despertar su Inconmensurable Fertilidad. Comienza con el equinoccio de primavera la estación que trae el verde a nuestros campos, que adorna los árboles de verde y flor, que llena el bosque de nuevas generaciones de animales.

Los Equinoccios son esos momentos astronómicos en los que las personas podemos apreciar con mayor claridad el equilibrio en el que los Dioses mantienen el mundo. Para conseguirlo conjugan tiempos, climas, amplios procesos naturales que forman parte del ius. Las partes forman el todo y nosotros somos una de esas partes. Como tal debemos comportarnos.

En casi todas las religiones es tiempo de alegría, se celebra que las Diosas inundan el mundo con su fertilidad, en la nuestra también es una celebración especial por tratarse de la primera ceremonia solar del año. Como ceremonia solar, este ritual está especialmente dirigido a nuestros Dioses Solares, en función del panteón específico del creyente. Tanto si honramos a Bal (Vl), como a Candamio, Belenos o a cualquier otro de nuestros Dioses Astro, no podemos excluir de la celebración a la Gran Madre, así como a nuestros Dioses protectores de bosques y campos. En general, es una ceremonia con un fuerte arraigo agrícola.

En este momento del ciclo anual vemos como la Sagrada Unión de Nuestros Más Altos Dioses llena los campos de vida. La Diosa Tierra, fecundada por el ardor de Bel, comienza a renovar las vidas de
su Creación. El Alegre Dios Pan reta a los pájaros en el bosque tocando su flauta, reto que estos aceptan siempre gustosos, regalándonos sus cantos. Silvano nos endulza la mañana con el suave aroma de las flores en sus campos y la promesa de velar por nuestras recién estrenadas siembras.

Celebramos la vuelta del Reino del Sol, flamante en su carro de oro, que cruza el cielo a lomos de los Sagrados Equinos, Justo, Ecuánime, Señor del Fuego Astral que enciende nuestra llama interior.

 Celebramos la Inconmensurable Fecundidad de la Gran Madre T, Esencia de Toda Simiente, Portadora de vida, Alegre y Justa Diosa. Celebramos, por Gracia del Dios Silvano, el reverdecer de las dehesas, que dará alimento al recién nacido ganado, los tiernos brotes en nuestros campos que auguran una buena cosecha para los hijos de Iberia. Celebramos junto al Alegre Dios Pan la vuelta de la vida al bosque, que las Anjanas vuelven a cantar a la orilla de los arroyos y que los rebaños tornan a pastar. Celebramos pues, la alegría de ser íberos en Iberia.

A nivel ceremonial, los rituales solares son siempre para nosotros ocasiones para festejar en compañía de familiares, amigos o Hermanos del Culto. No estará de más en esta celebración salir de las ciudades y rendir culto a los Dioses de Iberia en medio de la Sagrada Naturaleza. Si no es posible, en la quietud de nuestros hogares también podemos disponer nuestros altares domésticos para la ocasión.

Como en otras ocasiones, los Sacerdotes de Culto Ibero os queremos facilitar la labor de mostrar vuestra veneración y respeto a los Dioses con una guía para la ocasión. Y también como en otras ocasiones, recordaros que se trata simplemente de una guía, un texto que podéis modificar a vuestro antojo y amoldarlo a vuestras experiencias personales. Es obvio, pero nos gusta recordar que solo somos servidores de los Dioses, puestos a vuestra disposición y que bajo el nombre de Culto Ibero se dan multitud de tradiciones singulares, todas diferentes y personales, pero con un solo corazón: Honrar a los Dioses de Iberia.

Los textos en cursiva son a modo de ejemplo.

Ceremonia de la Sagrada Teogámia.

Preparación:
El mismo día de la celebración (día 19 si celebras el ritual por la noche o día 20 si lo haces de día) recoje del campo flores y hierbas aromáticas. Prepara tu altar con un quemador lo suficientemente grande como para albergar una pequeña hoguera (dentro de las posibilidades de tu hogar). Añade a tu altar referencias a la primavera, a la Gran Madre T, a Vl y, si quieres, a Bn (Pan) y SilBno. (Silvano) .Recuerda tener preparadas algunas semillas.
Ritual:
  • Invocación.
    • Invocación a los Sagrados Elementos: Comienza invocando a los Elementos y dándoles gracias por asistirte en el ritual.
Sagrados Elementos, Portadores de la Gracia de los Dioses de Iberia. A vosotros os invoco con humildad, y ruego vuestra Sacra presencia en este ritual. Acudid, Divinas Fuerzas, y ayudad a este digno/a hijo/a de Iberia a honrar a nuestros Dioses.
A continuación, encendemos el Fuego del Altar.


    • Invocación general a los Dioses de Iberia, en su conjunto.
¡Oh! Venerable, Grandioso Toro, Eterno Ser que eres inicio y fin, la Nada que Todo lo crea. Aquél a quien veneramos como Generador del Universo, Principio Rector de los Dioses de Iberia. Te invoco en este día suplicando tu atención.
A los Dioses de Iberia invoco en este día, que sus miradas caigan sobre mí y que atestigüen mi gran devoción. Suplico a los Dioses tengan a bien asistirme en esta ceremonia, pues suyas son mis oraciones y para ellos mis ofrendas. ¡Oh, Divinos seres! Vosotros que reináis sobre nuestra tierra, permitidme vuestra presencia, que yo sabré agradeceros.
    • Invocación a los Dioses a los que se dirije este ritual.
A tí Joven Toro, Noble Hijo que eres nuestro Más Alto Dios, que reinas sobre los Dioses con justa mano y aterrador trueno, que recorres el cielo cabalgando sobre las nubes. Vl, Venerando, Justo, Celeste, Cordero, Flamígero y Multiforme, a ti te suplico me prestes atención en este tu día.
Gran Madre, Esencia de Toda Simiente, Fecunda, Legisladora, Amantísima, la de Amplio Pecho que vierte su amor sobre todo ser vivo. T mater, tú que proteges a tus hijos, que mantienes encendido el fuego del hogar, Matrona de los Dioses que procuras buenos partos a tus hijas, Protectora de las madres de Iberia y de nuestros hijos recién nacidos. Santa Madre T, te invoco en este ritual para que conozcas mi devoción.
  • Oración.
    • Oración a Vl.
Gran Vl, Padre de los Dioses, Hijo de os que Es y Será. Rector de los Cielos que diriges el ius
desde lo más alto de los Pirin, que ciegas el ánimo con el resplandor el relámpago y estremeces nuestros corazones con el trueno, que cabalgas sobre un mar de oscuras nubes a lomos del Equino Sagrado. Tú, Rey, que hielas los campos como las almas impías, que implantas la noche a tu paso y nos regalas la luz de un nuevo día. Joven y vigoroso Toro que con tu fuerza aras la tierra y nos enseñas el camino de la rectitud y la brillantez, que siembras el temor en el corazón de los impíos y el respeto en el de tus hijos.
Bienaventurado y Flamígero Dios de Iberia, con mil nombres llamado, con un solo corazón amado. Caiga sobre nosotros tu calor renovado este día, tu bendición en forma de llama ardiente se apodere de nuestro ánimo y nos permita ser Dignos Hijos de Iberia.
    • Oración a T .
¡Oh Diosa Fecunda!, diosa madre de todo, madre industriosa, celestial, respetable, deidad muy
fecunda, señora, que todo lo domas, indomable, gobernante, toda resplandeciente, señora de todo, para todos la más alta, incorruptible, primigenia, célebre desde antiguo, gloriosa, nocturna, muy experimentada, portadora de resplandor, difícil de contener, que haces girar con tus talones la silenciosa planta de tus pies, pura, ordenadora de los dioses y final sin fin, común a todos y única no dada en común, amable, creadora de alegría, grandísima, de bellas flores, entrelazamiento, amiga, mezclada de muchas cosas, conocedora, guía, que llevas a cumplimiento, portadora de vida, doncella que todo nutres, autosuficiente, justicia, persuasión de muchos nombres de las Gracias, etérea, protectora ctonia y marina, amarga para los malos, dulce para quienes te obedecen, toda sabia, dadora de todo, cuidadora, reina absoluta, que aumentas el crecimiento, pingüe y liberadora de cuanto llega a madurar. (extraído de los Himnos Orficos)
A tí te ofrezco mis oraciones en este tu día, en tu Sagrada Unión con Vl, Rey de los Dioses de Iberia.
A nuestros Más Altos Dioses dedico mis oraciones en el día de su Unión, Sagrado Matrimonio que eterniza la Gloria de nuestros Dioses, la Grandiosidad de nuestra Iberia. Rindo honores a mis Dioses, humilde, devoto/a, sabedor/a de vuestra Divinidad y ante vosotros juro permanecer con el alma inmaculada para ser digno Creyente.

  • Ofrendas.
    • Ofrenda de fuego: Con el Fuego del Altar encendemos nuestra pequeña hoguera.
He aquí el Fuego Sagrado de mi Altar, que sirva de inicio a este ofrecimiento, que en este dichoso día Vlenos reciba nuestro calor, pues con su don vierte el resto del año el suyo sobre nosotros. Dios Vlenos, Igneo y sofocante, que purificas nuestro interior y nos ofreces tus dones, recibe de tu hijo esta ofrenda de fuego.
    • Ofrendas de aromáticas. Añadimos al fuego las hierbas aromáticas.
Vlenos, Dios del fuego astral, sea tu luz mi guía, tu calor mi espíritu, tu nobleza mi estandarte. A tí, Gran Hijo, Cordero, Rey y Padre de Dioses, te ofrezco humildemente el aroma de la Madre.
    • Ofrenda floral: Añadimos al fuego las flores.
Sea conmigo tu Divina Luz, Gran Padre, que mis lamentos encuentren tu ardoroso pecho y desaparezca toda aflicción de mí. Acepta esta oblación, pues son los frutos del Amor Sagrado, de la Sacra Unión que hoy festejamos.
    • Libación: Ofrecemos una libación (agua) a la Gran Madre.
Purificadora, Nutricia, Amantísima Diosa, en tu seno deposito mi ofrenda de clara agua. El propio Airón es testigo de su pureza, pues de tu vientre nace y a tu vientre retorna. Sagrada Teogámia festejo hoy, tu Inconmensurable Fecundidad se une al Calor de Vl, de vosotros nacerá la primavera esta noche. Sea vuestra unión ejemplo para nosotros vuestros hijos, que en la oscuridad del invierno, infatigables, seguimos la Antigua Senda Ibera sabedores de la llegada de este día. Que nuestra fe se alimente de vuestro Sacro Amor como estas simientes (alzad las semillas en vuestras manos).
  • Cierre del ritual.
Dioses de Iberia, Noble Rey del Cielo, Señora del mar, de la tierra y de todas las criaturas, aceptad mis sencillos obsequios, pues son nacidos de mi fe. Que en este glorioso día la Corte Celestial celebre la Sagrada Unión de nuestros Más Altos Dioses, que las ascuas de mi Altar traigan al Dios del Fuego, que las pequeñas flores lleguen hasta la última cumbre convertidas en humo y que el agua cristalina recorra las profundidades hasta hallar a la Madre.
Que así sea.

Aidan AnaBaitir
aiTn anaBiEr

miércoles, 8 de marzo de 2017

La Espiritualidad Ibera



 


      Es difícil trasponer las singulares características del Culto Ibérico a lo que entendemos por Religión en nuestra época.

      Un conjunto de panteones que cambia en función de la zona geográfica y que en función de esa
zona incorpora a su vez pequeños matices o cambios. Ni siquiera hay un panteón uniformado como seria indispensable en cualquier religión de las que hoy llamamos convencionales. Y esto, lejos de ser un problema es una riqueza. Solo es un problema si nos empeñamos en aplicar a un fenómeno milenario la cosmovisión actual.

      Nuestros antepasados entendían a los dioses no sólo en función de lo que estos le trasladaban sino en función de como ellos los veían y aplicaban una multiplicidad de formas para el mismo arquetipo, representado por manifestaciones distintas del mismo Dios o directamente Dioses distintos.

      Es pues normal entre nosotros que haya hermanos que practiquen su devoción por Dioses distintos, o que entiéndan de forma distinta un mismo arquetipo. Por ejemplo se puede seguir Al dios de la Guerra como Coso o como Neto, pero también como Marte. Y me dejo opciones...


    Si lo primero nos diferencia de las religiones convencionales, lo segundo nos diferencia incluso del resto de las religiones paganas para las que la estructura del Dios único se reproduce en las funciones: un solo Dios de la Guerra, una sola Diosa de la Fecundidad...etc. No es posible que un hermano  Asatrua, por ejemplo, se inspire en dos Dioses de la guerra, mientras que los iberos tenemos más de diez solo para la guerra.

      Además, en el Culto Ibero la relación con los Dioses esta constantemente asociada al cambio externo e interno del fiel. Hablamos de ritos guerreros, de prosperidad, de paso a una edad o al Inframundo.... Es decir, los Ritos transforman, y esta transformación conlleva nuevas formas de entender a nuestros Dioses y de percibirlos.

      Por todo ello, creo que la Cosmovisión Ibera desborda con mucho el concepto de Religión como el que tenemos actualmente en nuestra sociedad, y al albergar una pluralidad de panteones,liturgias y cosmovisiones en sí, en el que necesariamente tenemos que buscar elementos comunes para poder ofrecer un Culto, nos encontramos con una Espiritualidad que va más allá que el concepto de Religión, y una Espiritualidad de profundo carácter, vivencias o iniciatica que va transformando paulatinamente al neófito que pasa de neófito a creyente., de creyente a Sacerdote y de Sacerdote a Maestro, manteniendo las creencias de su elección sin problemas, pero manifestando un cambio interior y exterior profundo, es decir iniciatico.


      Junto a esta inmensa pluralidad de todo, el Culto Ibero mantiene entre sus enseñanzas la profunda Unidad en la diversidad de Todo, ya que Todo procede de Os y a su vez, toda Divinidad emana de Nuestros Más Altos Dioses, la Tríada. Esta unión entre lo Uno y lo diverso era propia de los Colegios iniciaticos caldeos, griegos, romanos y Egipcios,  que mantenían velada esta secreta Unidad que para los Iberos era y es totalmente natural.
Continuará ...

Jadar Vaelico, Sacerdote de Culto Ibero

jueves, 8 de diciembre de 2016

SOLSTICIO DE INVIERNO: EL ADVENIMIENTO DEL HIJO










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L BA O GE KUI . LE BA DAN . GE KUN

La Madre Tierra lleva en su seno las 30(000) (maravillas)
del Señor, (de) Él. El Señor quiere a la Madre Tierra. Adora a
la Madre Tierra.
(Estela del Bronce Final con inscripción tartesia de la
Cañada Honda, Cabeza del Buey, Badajoz. Del libro de nuestro amigo J. Ramón Rivera “DE TARTESSOS A IBERA DESDE SU EPIGRAFÍA RELIGIOSA)”

El solsticio de invierno es un acontecimiento presente en todas las culturas religiosas del planeta; A un acontecimiento astronómico como es el mayor momento de oscuridad, le sucede la aparición de la luz, marcando el momento en que ésta le va ganando terreno a las sombras. En nuestra Tradición Ibera el solsticio de invierno es en primer lugar un momento de tributo a la Señora MA, que ha sido fecundada por el padre y que dará vida a la Manifestación Divina del propio Padre, el Hijo.

El Hijo es la manifestación de la Divinidad, la figuración por la que es posible el contacto y la comunicación de los hombres con los Dioses, en El se encuentran todas las formas posibles de los Dioses, ya que es un Dios multiforme del que todos los demás son expresión. Lo mismo ocurre con la Santa Madre, de la que emanan sus figuraciones en forma de diversas deidades femeninas, reflejando un aspecto de la Diosa Madre, Ma. Sin este acontecimiento, el mundo Divino y el mundo humano no serían comunicables, no sería posible relación alguna. El solsticio de invierno marca en Iberia el camino hacia la heroización del ser humano, antesala de su divinización, ya que BEL es protector de guerreros y también de las bestias salvajes, es la Guía de las personas hacia lo mejor de sí. A partir de su advenimiento el individuo tiene en las diferentes advocaciones de Bel los caminos hacia su propia divinización, ser mejor, imitar a los Dioses. 
 
Lauburu, símbolo solar.
El Hijo aquí es símbolo solar, al que adoramos como figuración de un Poder Cósmico Superior, Supremo, y que es fertilizador porque es el que hace posible el crecimiento y florecimiento posterior de la vida: Símbolo de vitalidad, Juventud y Pasión. Es el Padre Universal. Además para los Iberos simboliza el Imperium(no confundir con imperialismo), es decir: La soberanía y realeza de nuestra Sagrada Iberia y Bel gobernando en nuestro interior.
En el solsticio celebramos el primer paso-nacimiento- de un ciclo que conlleva necesariamente dos pasos más: La muerte y la vuelta a nacer. Este ciclo que es diario y a la vez universal nos permite entender la manifestación cíclica de los Dioses, de la naturaleza y también de nosotros mismos. Nuestro Culto nos hace entender que formamos parte de una Rueda mística, lo que ocurre en el Mundo de los Dioses ocurre en la naturaleza y ocurre también dentro de nosotros. 

El Hijo nace de la Madre, a la que ha fecundado como Dios Solar, y nace dentro de nosotros el Guerrero Interior que se conquista a sí mismo para ser merecedor de los dones del cielo reflejado en los dones de la Tierra. 

Adora al Hijo!

e e V : eirna V J : Fn ui
E E BE . EIRNA BE GE . KUN UI
En efecto, sin duda el Señor decía: La paz del Señor, de la
Madre Tierra. ¡Adora al Hijo!.

Jadar Vaelicus. Sacerdote de Culto Ibero